Este es el camino que recorre un niño durante su autoconocimiento, un camino largo pero fascinante. Se trata de un proceso que va ligado con el desarrollo del niño en sus distintos ámbitos, es decir, el cognitivo, motor, afectivo, social y lingüístico.
Cabe destacar que este desarrollo se produce con mayor enfásis en los primeros años de vida en los cuáles el adulto va a tener un papel determinante: acompaña, facilita estímulos y ofrece un modelo adecuado para favorecerque dicho desarrollo sea óptimo.
En este blog vamos a deternos a analizar profundamente uno de los ámbitos de desarrollo del niño, aunque sin dejar de conjugarlo con el resto. Nos centraremos en el desarrollo del ámbito afectivo del niño, es decir, hablaremos sobre la conciencia emocional, los estados y reacciones emocionales, la gestión emocional y las referencias y modelos que como adultos aportamos. Asimismo, procuraremos ofrecer diferentes actividades para reforzar el autoconcepto infantil en este ámbito.
Para empezar, vamos a responder a algunas preguntas iniciales para clarificar posibles dudas que puedan haber surgido.
¿Qué significa educación emocional?
La educación emocional se centra en enseñar a reconocer, identificar, nombrar y gestionar las diferentes emociones que podemos sentir como seres humanos a lo largo de nuestras vidas y en función de las diferentes vivencias que tenemos.
¿Porqué es importante la educación emocional?
Conocernos implica entendernos y para ello es indispensable reflexionar acerca de todo lo que nos influye, nos encontramos o nos construye como personas.
Las emociones son algo consustancial al ser humano, producto de las reacciones que nos provocan las experiencias que vivimos, los estímulos que recibimos y el impacto que ejerce sobre nosotros el entorno. Una persona que es capaz de entenderlas y reflexionar acerca de las mismas será capaz de gestionarlas del modo adecuado para favorecer a su bienestar y procurar que no influyan negativamente en su vida.
¿Qué tiene que ver la educación emocional con el autoconocimiento?
El autoconocimiento se refiere al conocimiento que establecen las personas sobre sí mismas. Es un proceso que ayuda a describirse, entenderse, quererse y aceptarse tal como se es. En el mismo es indispensable que conozcamos también nuestros modos de reaccionar ante el mundo y, de este modo, nuestras emociones que, a su vez, también nos construyen como personas.
¿Cuál es el papel del adulto?
Como bien sabéis, las personas no nacemos aprendidas, sino que son el conjunto de experiencias que vivimos junto con los estímulos que recibimos lo que nos va otorgando oportunidades para ir construyendo esquemas mentales acerca de la realidad que nos rodea. Esto es lo mismo que decir: las personas aprendemos a pensar y actuar frente a las situaciones a partir de las experiencias que vivimos, cómo las vivimos y como las sentimos. De este modo, lo que quizás en un primer momento hicimos de forma espontánea, a la larga se puede volver un mecanismo establecido para responder a situaciones similares.
A lo largo de este aprendizaje, los más pequeños se suelen basar constantemente en el modelo que los adultos les ofrecen. Siendo así, nuestra tarea va a consistir, como ya recalcaba antes, en acompañar y dar un ejemplo que favorezca un desarrollo integral óptimo en los más pequeños. Eso sí, eso no significa que los niños vayan a salir calcados a nosotros, sino que les proporcionaremos una base específica de actuación a partir de la cuál desarrollarán una propia.
Finalmente, nos gustaría reflejaros de nuevo lo contentas que nos pone orientaros sobre este camino tan maravilloso que es conocerse pero, asimismo, os animamos a que comentéis, propongáis o discutáis todo lo que creais conveniente dado que en el intercambio se encuentra el verdadero aprendizaje para todos.
Gracias y ¡hasta la próxima!
Cristina Roldán